Bienvenidos. Hace algún tiempo realicé este singular camino, y me gustaría, compartir con vosotros, por un lado algunos datos técnicos que creo interesantes y por otro las vivencias, las situaciones, el conjunto de cosas que hacen del Camino una experiencia única que transciende la manera de ver la vida del peregrino y que va mucho más allá del mero hecho de caminar algunos kilómetros, de contemplar bellos paisajes, o de conversar con algunas personas, tanto hoy como desde hace siglos.
Bem-vindos. Já faz algum tempo que realizei este singular caminho e gostaria de compartilhar com vocês, por um lado alguns dados técnicos que acho interessantes e por outro as vivências, as situações, o conjunto de coisas que fazem do Caminho uma experiência única que transcende a maneira de ver a vida do peregrino e que vai além do simples fato de caminhar alguns quilômetros, de contemplar belas paisagens, ou de conversar com algumas pessoas, tanto hoje como desde há séculos.

lunes, 23 de julio de 2012

Llegada a Saint Jean de Pied de Port

Martes, 12/06/2012
Bueno, pues comienza aquí mi relato, o crónica, o diario de peregrino de esta andadura que me llevó desde Saint Jean Pied de Port hasta Santiago de Compostela, en un percurso tan increíble como curioso y tan diferente como sorprendente. Es un viaje cuyo recorrido abarca una distancia inmensamente superior a los 800 kilómetros andados y cuya duración persiste mucho más allá de los 21 días que permaneces alejado del mundanal ruido.
Partía desde Barcelona, aunque desde las principales ciudades de España, existe una comunicación cómoda y tranquila para llegar al punto de inicio del camino, principalmente utilizando autobús o tren.
En mi caso, utilicé el servicio de tren de Renfe, que tiene una línea regular que cubre el trayecto Barcelona-Pamplona, saliendo a las 7:35 de la mañana y llegando a Pamplona sobre las 11:30. El billete lo compré desde Brasil, lugar donde resido, a través de Internet, y tuvo un coste de unos 35 euros. Salí desde la Estación de Sants, y fue en realidad un desplazamiento que se hace super corto.
En Pamplona, existe una línea de autobuses de Alsa de reciente creación que realiza el trayecto que une Pamplona con Sain Jean Pied de Port, saliendo a las 14:00, creo recordar, con un coste de 15 euros (si deseas informaciones más completas, consulta mi otro post titulado "Como llegar a Saint-Jean-Pied-de-Port"); también me fue posible comprar el billete utilizando los servicios de internet e imprimiendo el billete en la impresora de casa.
Cuando llegué a Pamplona, saliendo de la estación de tren, la primera cuestión era dónde estaba la estación de autobuses, así que me acerqué a una parada de taxis que hay a la salida de la estación y me dirigí a un taxista para preguntar. En ese momento ya iba con la mochila al hombro y ataviado al estilo peregrino. Desde ese instante hasta la llegada a Santiago de Compostela, ya no volví a utilizar otro medio de transporte que no fuesen mis propios pies. Era una condición que me había impuesto a mi mismo, y que me fue extremadamente fácil de cumplir.
Bien, mi soledad en el camino era algo que me preocupaba, y que realmente duró unos dos minutos. No había comenzado a alzar el brazo para dirigirme al taxista cuando oí una voz a mis espaldas preguntándome ¿Vas a Saint Jean Pied de Port?... Cuando volví la vista descubrí a una joven no muy alta con la mochila al hombro, luciendo al igual que yo un modelito de peregrino... sí, le respondi. Me dijo, ¿vamos juntos?... Claro que sí, contesté... Bueno, ella era Eli, y venía con un amigo, David. Juntos salimos los tres para atravesar Pamplona, conocerla un poquito, y llegar a la estación de autobuses también, a ser posible después de haber almorzado.
No recuerdo muy bien las calles por donde pasamos para llegar desde la estación de trenes al centro de la ciudad, y como aparentemente tanto Eli como David habían estudiado el camino de la estación anticipadamente, simplemente me dejé llevar y fui observando las calles y las construcciones de esa ciudad que iban apareciendo a mi paso. Recuerdo un arco en la calle que después supe que era el Arco del Triunfo del Parque de la Taconera.
Ya en el centro de la ciudad, comenzó una lluvia tímida, de manera que vestimos alguna ropa impermeable para continuar caminando por el centro de la ciudad. Vimos la plaza del Ayuntamiento y la famosa "Curva de la Estafeta", que yo personalmente desconocía, pero que David le dió tanta importancia que ahora la grabé en mi memoria como uno de los puntos importantes de mis escasos conocimientos de la ciudad de Pamplona.
Era cerca de la una cuando conseguimos entrar en un bar-restaurante, y aprovechamos para almorzar. Ya un poco con prisas, a las dos de la tarde más o menos salimos para la estación de autobuses. Allí conocimos a un madrileño, Gonzalo que también iba para el camino. El autobús salió puntualmente a las 14:30 rumbo a Sain Jean Pied de Port, por una carretera de bastantes curvas donde es fácil marearse. A las tres pasábamos por Roncesvalles y poco antes de las cuatro estábamos en Saint Jean. Allí, no recuerdo como conocimos a dos peregrinas más, Ana e Ivete, y conformamos un grupo de seis que permanecería junto en la caminata hasta el dia siguiente.
Fuimos al número 39 de la Rue de la Citadelle para comprar la credencial del peregrino, que costaba 3 euros si no recuerdo mal. Después fuimos a un supermercado que estaba bastante lejos del centro de la ciudad para comprar provisiones, y a partir de ahí caminamos un poco por la ciudad, para visitar sus lugares históricos. Yo aproveché para comprar en una tienda de souvenirs la concha del peregrino, que colgué en la mochila y que me acompañó hasta la conclusión del camino en Santiago de Compostela y que guardo conmigo.
No sabía como iba a evolucionar mi futuro en el día de hoy. Según mis planos, debería de comenzar la subida a los Pirineos aprovechando la luz solar y llegar hasta Valcarlos, por una variante del camino que no es la más bonita, pues iba por la carretera, pero que me permitía dormir ya en España (Valcarlos) y dosificar el esfuerzo de la etapa del día siguiente. En el grupo había una división de opiniones sobre qué hacer. Unos querían quedarse a pasar la noche en Saint Jean. Otros querían comenzar a caminar ya, pero por la variante de la Ruta de Napoleón, más atractiva visualmente, pero que no entraba en mis planos por cuestiones logísticas. Finalmente tomamos una decisión; iríamos los seis juntos, por la Ruta de Napoleón, y dormiríamos en el albergue de Orisson, que era una posibilidad que yo personalmente había descartado, pues no quería dormir en albergues francesses. Finalmente hubo quorum y todos cedimos para unificar esfuerzos. En mi caso, hasta que esta posibilidad era interesante. Más bella que la ruta de Valcarlos, y más directa. Me quitaba 7 km ya hoy, y así para mañana me quedaban aproximadamente unos 47 km. No era una maravilla, pero con una compañía tan agradable, valía la pena sacrificarse y andar algunos kilómetros más el día siguiente.

Salida de la Estación de Sants (Barcelona)

Arco del Triunfo (Pamplona)

Parque de la Taconera (Pamplona)

Ayuntamiento de Pamplona

La curva de la Estafeta (Pamplona)

Tarde lluviosa (Pamplona)

Puente medieval sobre el río La Nive (Saint Jean Pied de Port)

39 rue de la Citadelle (Saint Jean Pied de Port)

Centro de Saint Jean Pied de Port

Notre Dame (Saint Jean Pied de Port)

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